¿CUÁLES FUERON LAS TRES FASES DEL PALEOLÍTICO?✨aulamedia Historia

Imagina despertar en un mundo sin ciudades, palabras ni relojes. No hay escuelas, templos ni caminos, solo el viento, el crujir de las ramas y el rugido lejano de un animal desconocido. Tu cuerpo tiembla, no de miedo, sino de frío. Frente a ti, un grupo de seres parecidos a ti se protege tras unas rocas. No saben aún cómo hacer fuego, pero saben que deben mantenerse juntos. Uno sostiene una piedra, la golpea contra otra y, chispa tras chispa, comienza la historia del ser humano.

Hace más de tres millones de años, en África oriental, el Homo habilis destacó entre los demás seres vivos. Creó las primeras herramientas: piedras talladas para cortar carne, abrir frutos y defenderse. Su vida era dura; recolectaban frutos y carroñeaban restos de presas, dormían al aire libre o en cuevas y se comunicaban con gestos y sonidos. Luego llegó el Homo erectus, más alto y fuerte, que por primera vez dominó el fuego. Esta chispa cambió todo: cocinar, protegerse, iluminar y reunirse. Nació la comunidad, y con ella, la cooperación y la cultura compartida.

Hace unos 125,000 años, durante el Paleolítico Medio, coexistieron los neandertales y el Homo sapiens. La tecnología avanzó: herramientas más precisas y eficientes. El lenguaje comenzó a tomar forma, permitiendo transmitir conocimiento, planificar y contar historias. Surgió la conciencia de la muerte, con entierros que demostraban respeto y quizá espiritualidad. La caza en grupo reforzó los lazos sociales y el fuego seguía siendo el centro de la vida. El sapiens se expandió fuera de África y poco a poco, los neandertales desaparecieron.

Hace unos 40,000 años, en el Paleolítico Superior, la creatividad humana explotó. Herramientas perfeccionadas y arte rupestre en cuevas de Francia y España marcaron el nacimiento del pensamiento moderno. Pinturas, símbolos y figuras como la Venus de Willendorf reflejaban ideas y espiritualidad. La organización social se volvió más compleja, el lenguaje completo y la cooperación, esencial.

Hoy, siglos después, seguimos siendo hijos de aquella historia. Cada chispa, herramienta o símbolo conecta con nuestros antepasados. El Paleolítico no solo fue una era de piedra: fue descubrimiento, coraje y transformación, y su legado sigue vivo en nosotros.