La edad de los metales, es la última etapa de la Prehistoria; comienza cuando el hombre descubre los metales, y empieza a utilizarlos en la fabricación de herramientas, y armas.
Es la última etapa de la Prehistoria; comienza cuando el hombre descubre los metales y empieza a utilizarlos en la fabricación de herramientas y armas.
Periodo de más larga duración del Paleolítico. Tiempo: 2500000 a.C. a 150000 a.C. Aparición de homínidos como el Homo habilis, Homo ergaster, Homo erectus y Homo antecessor.
Antigüedad: 100 000 a 28 000 años. Especie: Homo sapiens sapiens. Restos hallados en 1868 en la región de Dordoña, Francia, por el paleontólogo francés Louis Lartet .
Antigüedad: de 200 000 a 30 000 años. Restos encontrados por primera vez en 1856 en el valle de Neander, Alemania. Los hombres de Neandertal tenían el cerebro de mayor tamaño y el cráneo distinto al del Homo erectus.
Antigüedad: 800 000 años. Restos encontrados en la sierra de Atapuerca (España). Corresponden a una especie humana posiblemente común a los Neandertales y a los Homo sapiens.
En Koobi Fora (Kenia, África oriental) se halló un cráneo cuyo cerebro se estimaba de 850 cm3 correspondiente a la especie conocida como Homo ergaster. Tenía una antigüedad de 1,8 a 1,4 millones de años.
Sus restos fósiles fueron hallados por Louis y Mary Leakey, en la quebrada de Olduvai, Tanzania, en 1960. Vivió entre 1,8 y 1,6 millones de años. Las evidencias fósiles indican al Homo habilis como el primer hombre propiamente dicho, debido a la capacidad de crear instrumentos con sus manos. Es famoso el cráneo denominado «Twiggy».
Descubierto por Raymond Dart en 1925 en Taung (Bophuthatswana). Eran los restos de un niño cuyo cráneo mostraba evidencias de haber sido rasgado por un águila. Se le conoce como el Niño de Taung.
Era un pequeño mamífero que, como otros tantos, sobrevivió a la gran extinción de especies, entre ellas, los dinosaurios, al final de la Era Mesozoica, hace 65 millones de años.
Muchos científicos creen que es el antepasado del linaje que condujo hasta nosotros.
Era un pequeño mamífero que, como otros tantos, sobrevivió a la gran extinción de especies, entre ellas, los dinosaurios, al final de la Era Mesozoica, hace 65 millones de años.
Muchos científicos creen que es el antepasado del linaje que condujo hasta nosotros.
En nuestro camino evolutivo nos fuimos diferenciando de los simios debido a que desarrollamos una serie de características que nos permitieron adaptarnos y sobrevivir:
y estas son:
1.Posición erguida
2.Caminar bípedo
3.Dedo pulgar opuesto
4.Capacidad para fabricar herramientas y utensilios
Es la teoría del equilibrio puntuado. Defendida por los norteamericanos Stephen J. Gould y Niles Eldredge. Manifiestan que el ritmo de la evolución no es continuo.
Es la teoría neutralista (1960) del japonés Motoo Kimura y plantea que la gran mayoría de los cambios evolutivos a nivel molecular son causados por la deriva genética de mutantes selectivamente neutros.
Entre los representantes tenemos a Theodosius Dobzhansky, Ernst Mayr, Gregor G. Simpson y Julian Sorell.
Sus ideas principales son:
•Los genes son los elementos determinantes de los caracteres sobre los que actúa la evolución.
•Las mutaciones constituyen el origen de la variabilidad.
•Sobre esta variabilidad genética actúa la selección natural, así como otros factores evolutivos, con secuencia de la presión de adaptación que sobre los organismos ejerce el medio en el que viven.
•La estructura y la distribución de las poblaciones son de una gran importancia para la aparición de nuevas especies.
•El aislamiento tiene asimismo un papel clave en la especiación o aparición de nuevas especies.
La vida no fue creada por un Dios organizador, sino por una «selección natural» no planificada. En 1859 Charles Darwin lo publico en su libro: El origen de las especies.
Los textos bíblicos y la teoría de la evolución darwinista no deben entenderse como principios antónimos. La ciencia existe para explicar el mundo de la vida y su origen; la religión, la cultura y el arte existen para entender el sentido de la vida.
Dios necesitó siete días para concebir el agua y la tierra, el día y la noche, animales y humanos. Una explicación suficiente, hasta que en 1859 Charles Darwin publicó El origen de las especies.