El absolutismo es una forma de gobierno que adquirió gran importancia en los siglos XVII, y XVIII en Europa, especialmente bajo el reinado de Luis XIV de Francia (1638-1715), «el rey Sol». El absolutismo consiste en la subordinación de todos los poderes del estado a la persona del rey, que no se somete a ninguna instancia por encima de él (como, por ejemplo, una constitución). Se cuenta que Luis XIV dijo: «El estado soy yo», dando a entender que el estado y todas sus potestades recaían en la persona del rey y no en el pueblo.
La Guerra de los Treinta Años asoló Europa central, y especialmente Alemania, entre 1618 y 1648. Era una guerra de religión que enfrentaba a católicos y protestantes. La Paz de Westfalia, firmada en 1648 en las ciudades alemanas de Münster y Osnabruck, puso fin a este conflicto y consagró la división religiosa de Europa entre católicos y protestantes, además de dar inicio a los modernos estados nacionales.