LO QUE CHILE NO esperaba de Mollendo😎jorgillo


Lo que Chile no esperaba de Mollendo

El 17 de abril de 1879, Mollendo se convirtió en escenario de un hecho histórico que marcaría profundamente la memoria local y el desarrollo inicial de la Guerra del Pacífico. A solo doce días de la declaración formal de guerra entre Perú y Chile, este puerto del sur peruano, aparentemente indefenso desde el punto de vista militar, fue protagonista de una resistencia civil inesperada y valiente.

En la madrugada de aquel día, entre las cinco y seis de la mañana, dos buques de la armada chilena —el Cochrane y la Magallanes— se aproximaron a la bahía de Mollendo. Su objetivo era claro: destruir la infraestructura portuaria y dejar inoperativa la estación del ferrocarril, un punto estratégico que conectaba el litoral con la ciudad de Arequipa. Sin embargo, durante su avance hacia el muelle, las fuerzas invasoras realizaron actos de pillaje contra embarcaciones ancladas en el puerto. Estos abusos provocaron la indignación inmediata de la población.

Entre 150 y 200 civiles mollendinos, sin recibir órdenes superiores ni contar con una defensa organizada, decidieron enfrentar la agresión. Armados apenas con lo que tenían a su alcance y movidos por la necesidad de defender su fuente de trabajo y su tierra, se concentraron en los muelles del puerto antiguo. En medio de la tensión, uno de los pobladores logró abatir a un soldado invasor con un disparo certero. Este hecho obligó a las lanchas chilenas a replegarse y desencadenó, minutos después, el bombardeo del puerto y la ciudad.

La respuesta política no tardó en llegar. Tras ser informado vía telégrafo, el prefecto de Arequipa comunicó al comandante chileno Enrique Simpson que Mollendo no se rendiría ante la injusticia y que prefería morir antes de permitir el desembarco enemigo. Aquella postura, firme y simbólica, reflejaba el espíritu de resistencia que había nacido espontáneamente entre los pobladores.

Paradójicamente, Mollendo había contado hasta pocos días antes con una línea defensiva más sólida. En el sector conocido como el fuerte militar del Chungungo —un punto estratégico con vista a toda la bahía— se habían instalado entre 1875 y 1879 dos cañones de largo alcance, junto con cerca de 200 soldados. No obstante, por órdenes político-militares, estos cañones fueron desmontados y trasladados a Arequipa para reforzar la defensa tierra adentro, dejando al puerto completamente desprotegido ante un eventual desembarco.

Este episodio marcó el inicio de una tragedia para Mollendo. Durante los años siguientes, la ciudad sufriría nuevas incursiones navales, incendios que devastaron gran parte de su infraestructura, la quema de su iglesia y múltiples abusos contra la población civil. Aun así, la resistencia del 17 de abril quedó grabada como un acto de dignidad y valentía colectiva.

Hoy, este hecho sigue siendo poco difundido en los libros de historia. Recordarlo no solo es un acto de memoria, sino también un homenaje al valeroso pueblo mollendino que, sin ejército ni órdenes, supo defender su patria chica frente a la adversidad.