Concluye o bien con la caída de Bizancio (Estambul), a manos de los turcos otomanos en 1453, o con el Descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492.
El hombre era nómade o errante, porque no vive en un solo lugar, sino que va de un lugar a otro en busca de su alimento. Su alimentación se basaba en lo que conseguía como cazador, pescador y recolector.